Moreno, Crimen de Camila
Ariel Alberto González es la ex pareja y padre de los hijos de la víctima: tiene 33 años, está detenido hace una semana por la desaparición y será indagado mañana por el femicidio. Esta madrugada el cuerpo de la joven 26 años fue encontrado semienterrado en un terreno a dos cuadras de su casa
Esa noche Camila Aldana Tarocco de 25
años, cenó en su casa y vio a su hijo.
Ariel González de 36 años, estuvo ahí,
con ella, incumpliendo la prisión domiciliaria. También una amiga
que la visitó junto a su hijo. Fue cerca de la medianoche del 5 de abril que
Camila acompañó a la joven hasta su casa y después volvió. Eso fue lo
último que se supo de ella, hasta este miércoles a la madrugada, cuando
encontraron su cuerpo: un familiar de González confesó que sabían que él la
había matado y enterrado el cuerpo en un descampado de Moreno.
El resto lo había declarado Ariel
González, que tenía antecedentes por robo, amenazas y violencia de
género. La noche del femicidio, él tenía que estar en su casa cumpliendo
una condena por distintos hechos de violencia contra la víctima, con la
que tenía dos hijos, de 5 y 7 años. Pero salió, como lo hacía
habitualmente, sin monitoreo electrónico ni control policial.
González declaró por última vez el 8
de abril, cuando lo detuvieron. Contó que aquella noche durmieron juntos y
que, alrededor de las 6, llevó a Camila a la parada del colectivo para que
fuera al cajero. Primero dijo a cinco cuadras. Después a 20.
Esa y otras contradicciones le
valieron la detención a él y a un vecino, con el que Camila había salido varias
veces pero que lo negó. Se trata de un cadete del Ejército, quien se rehusó a
declarar delante de la fiscal Luisa Pontecorvo por falso testimonio. A las
horas quedó libre.
Otra suerte tuvo González, que desde
ese día está preso por falso testimonio y por el incumplimiento del
arresto domiciliario. Pero no fue él quien confesó el crimen ante los
investigadores.
Fuentes del caso confirmaron que,
durante las testimoniales, la familia de González se quebró: "Afirmaron
que había llegado alrededor de la una de la mañana y les dijo: 'La maté a
Camila'", confiaron.
Sus familiares, que están al cuidado
de los hijos de la pareja, aportaron el dato. Un supuesto llamado anónimo al
911 habría indicado dónde estaba enterrada: señalaron en un
descampado, en San Cayetano y Monsegur, a sólo dos cuadras de la casa del
acusado del femicidio.
Durante la medianoche ordenaron las
pericias en el lugar y encontraron el cuerpo. La identificaron por los tatuajes
y esperaban esta tarde el resultado preliminar de la autopsia.
Ahora investigan si la familia de
González lo ayudó a trasladar el cuerpo o si tuvo cómplices para algo más que
encubrir el crimen.
La Dirección Provincial de Casos Críticos
y de Alto Riesgo, que depende de la Subsecretaria de Políticas contra las
Violencias por Razones de Género, estuvo en contacto con la familia y ahora se
dio intervención al organismo de Niñez de la Provincia para resguardar a los
hijos de Camila y González.
Este mediodía, amigas y familiares de
la joven asesinada pidieron justicia por el femicidio. Y apuntaron contra el
juez Gabriel Castro, titular del Juzgado de Garantías N° 2 de Moreno que
le dio el beneficio de la prisión domiciliaria sin pulsera ni monitoreo
electrónico.
El control de la Policía tampoco funcionó.Entre el 20 de marzo, desde que
comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, y el 4 de abril, se
contabilizaron 16 femicidios (un flagelo que no tiene fin), según datos
del Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano", de Casa
del Encuentro.
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