Por los Hermanos Kennedy se recuerda en la Argentina a
un grupo de ciudadanos comandados por Eduardo, Roberto y Mario
Kennedy que, en 1932, tomaron la ciudad de La Paz, Entre Ríos,
en defensa de la democracia, contra el gobierno de
facto que había derrocado el 6 de septiembre de 1930 al
Presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen.
Los Kennedy
“Nacieron en la estancia "Los Algarrobos", sita en el Distrito
Estacas del Departamento La Paz (Entre Ríos).
Es grande y arisco el solar. Tierra entrerriana de rancio abolengo democrático.
Allí el derecho amanece con Artigas y llega al meridiano con Urquiza. Cuna de
gauchos cantores y altaneros, prontos siempre a saltar a caballo para cruzarse
por la dignidad. Honrada gente de campo acostumbrada a vivir mal y morir bien.
Borrosas figuras de friso. Muy humildes, muy simples, sin letras casi. Rubrican
con el lazo. Crecen en los peligros”, dice la pluma del escritor uruguayo Yamandú Rodríguez. Y continúa: “El predio
familiar ofrece a los Kennedy su mano áspera: montes de quebracho que amacizan
arbustos espinosos. Cada rotura tiene un zurcido de liana. De tanto en tanto el
monte se detiene a respirar. La boca. Una abra. En seguida vuelve a cerrarse,
tupido, elástico de enredaderas. Los senderos se arrastran. Forman nudos, se
destrenzan”.
Recuerdos
Un sobrino de los
revolucionarios, Mario Crespo (hijo de Amalia Kennedy), contó lo siguiente: “Yo
tenía ocho o nueve años cuando sucede el levantamiento. Ya mis tíos hacían
reuniones secretas, en una casa que hacía poco se había construido frente a la
mía, calle San Martín casi llegando a las barrancas del Paraná. Mi tío Eduardo
vivía constantemente allí y junto a sus dos hermanos y otras personas se
juntaban aunque no era un comité radical (...) recuerdo que fuimos al paraje
“La Esmeralda” en vacaciones. Una mañana temprano llega una lancha de la
Subprefectura con muchos policías y civiles armados “para agarrar a los
Kennedy” –era el 4 o 5 de enero de 1932 si mal no recuerdo. Mis tíos estaban
escondidos en el monte, en un lugar llamado El Quebrachal, de la estancia Los
Algarrobos al este. Parece que alguien los denunció y por eso llegaba la
lancha”.
El escritor uruguayo dijo:
“Estaban en una feria ganadera efectuando ventas de toros, cuando recibieron
noticias del atentado cometido el 6 de septiembre contra la Constitución
Argentina. Desde ese momento los hermanos Kennedy vivieron para combatir al
dictador.
Asalto a la comisaría[editar]
Respecto al asalto, el uruguayo
Yamandú Rodríguez subrayó que “la noche del tres, noche buena para la
democracia, los Kennedy reúnen la columna de ataque. Son catorce hombres.
Tienen armas cortas y brazos largos. Deliberan. Algunos confían sorprender a los
enemigos. Uno de los revolucionarios propone entretener al centinela de la
Jefatura para dar tiempo a que el grupo desemboque, le rodee, e impida pasar la
alarma. Saben que el enemigo está alerta (...) -Yo me encargo del centinela-
dice Roberto.
Es suficiente garantía. Callan.
Los tres hermanos pasan al frente. Las cabezas se inclinan sobre un reloj. Son
las tres.- Vamos. Y el puñado de patriotas se pone en marcha”.
Charlando sobre política
nacional, Don Crespo comenta que “ellos van contra la Dictadura del General
Uriburu que en septiembre de 1930 había derrocado a Yrigoyen y proscripto al
radicalismo. Mis tíos son aliados del Teniente Gregorio
Pomar, militar democrático. En 1932, se paró el levantamiento que
tenía su Comando Central en Concordia y el grupo de La Paz no recibe el
informe. Es decir, no vino el refuerzo desde el norte y la revolución fracasó.
Hay varias versiones: unos dicen que el intermediario no simpatizaba con los
Kennedy y demoró el aviso; otros, que hubo problemas de comunicación. De todas
formas la gente de La Paz cumplió su rol: tomaron la policía, el telégrafo,
custodiaron los bancos para que no se aproveche la oportunidad y sean
robados... eran aproximadamente quince personas. Cuando llegan a la comisaría
le dicen al guardia que no se resista que no le iba a pasar nada. Pero el
guardia gatilla su máuser y todo desemboca en un enfrentamiento, mueren cinco
policías. De este grupo yrigoyenista no hubo bajas, si muchos presos. Luego les
comunican que la revolución había fracasado y deciden abandonar la ciudad junto
a su fiel compañero, Papaleo”.
Yamandú señala que “la jefatura,
estaba defendida por veinticinco hombres, distribuidos en tres guardias. La
primera: el centinela. La segunda, formada por el Comisario y un agente. Y la
tercera, custodia de la cárcel, fuerte de veintidós gendarmes. Tropa escogida,
veterana y sobre aviso. Los Kennedy y sus compañeros avanzan en apretado grupo.
-Arriba las manos- gritan.
-Ha estallado la revolución- dice
el centinela. Hace fuego tres veces sobre el grupo que adelanta a la carrera. Y
salta hacia el portal, cubriéndose con sus disparos. Segundos después cae
muerto. Roberto ha cumplido su promesa. Además, Mario alcanzó a ese enemigo con
dos plomos de su revólver”.
El escritor añade: “Avanzan cinco
héroes: Roberto, Mario, Eduardo, Molinari y Franco. El resto de los
revolucionarios permanecen en la puerta cubriendo la retirada.
Al ver al comisario de servicio,
Roberto le intima a la rendición. Desde su bufete el policía responde con
varios disparos. Kennedy hace fuego entonces. Hiere. Es éste un bello encuentro
personal, bala por bala. Pero se aproxima un gendarme. Y entra en pelea. Ambos
apuntan al brioso Roberto.
-Matalo, Mario!- dice encarándose
con el gendarme. Suenan dos detonaciones. Mario derriba al comisario de un
balazo en la frente, Roberto hiere al soldado en las manos y le hace caer el
máuser. Así a plomo y bravura toman la segunda guardia.
“Entréguense porque el que tire
muere”. Con este grito los atacantes se lanzan sobre el grueso del enemigo. Dos
Kennedy toman hacia la izquierda. Eduardo, Molinari y Franco adelantan por la
derecha. Así desembocan en un pasillo. Crece el fuego de fusilería. Parece
respirarles en la cara un vaho de muerte. Los cinco pelean a pie firme, en
descubierto a toda talla, frente a veintidós gendarmes parapetados. Se
calientan los revólveres. Las armas de precisión envuelven al grupo en un
zumbido constante (...) Caen dos gendarmes. Al sentirse herido el
"imaginaria" de los calabozos abandona la pelea. En ese momento se
apagan las luces. Continúa a oscuras el combate. Ahora los Kennedy hacen
puntería en el fogonazo de los fusiles. En el arco del fondo aparece un gendarme.
Es valiente: el alma de la resistencia. Es preciso apagar esa vida para el bien
de muchos. Molinari le enfoca con una linterna. A esa luz, Mario Kennedy hace
fuego y mata.
Su caída señala el final del
combate. Los gendarmes del fondo, huyen. Los del flanco, que tiraban al amparo
de las recovas, arrojan las armas, se rinden.
La Jefatura de La Paz está en
poder de la revolución. Entonces un gendarme se adelanta con la mano herida en
lo alto. Roberto enfunda su revólver y en aquel pasillo, lleno de pólvora,
abraza al soldado”.
Existe un monolito en el
cementerio paceño “en homenaje a los caídos en defensa del deber”, funcionarios
policiales.
Represión y exilio[editar]
Crespo explica que “ellos deciden
irse al Uruguay por tierra firme. Porque también podían fugarse por la zona de
islas pero la canoa que toman para cruzar a la isla Curuzú Chalí comienza a hacer agua y se
tienen que volver. Mientras hacían tiempo para la retirada, llegan los
policías: comienzan a resistir y bajan a cinco policías más (...) los tres eran
buenos tiradores con revólver.
Sobre la frustración del
levantamiento, ilustra Yamandú que “tomadas las medidas que aconseja el
patriotismo, Eduardo Kennedy establece comunicación con Concordia. Debe pedir
instrucciones al Comando General (...) Y reciben el primer golpe; Concordia
está tranquila. Enseguida interceptan despachos de Goya y Curuzú Cuatiá. Estas Jefaturas militares
alarmadas, piden refuerzos. En todos los puntos, excepto La Paz el intento
revolucionario ha fracasado”.
Don Crespo afirma que “después de
la amnistía una gran cantidad de gente los recibe en el Puerto de Buenos Aires
como “héroes de la democracia”. Ellos tienen un desencuentro fuerte con el ala
conservadora radical (los “galeritas” seguidores del Presidente Alvear) y
forman el Partido Liberal Independiente. Creo que fue un error porque se
quedaron sin base política. Mario volvió a Corrientes, Roberto a La Paz y
Eduardo se quedó en Buenos Aires (...) Mario, en 1933, vuelve a la zona de
Concordia para otra intentona (ver el texto Paso de los Libres de A.
Jauretche). Pero es herido en el brazo y cruza nadando al Uruguay”.
La batalla en el monte El
Quebrachal es dura: “Ni un ademán excesivo. Ni una palabra de más. Ni un
disparo inútil. Ponen para morir, la misma dignidad con que vivieron. No
combaten al dictador, sino a la dictadura. Hunden sus balas en las frentes de
los enemigos como semillas en la tierra (...) En el otro campo sueltan plomos y
gritos. Los Kennedy responden con su puntería. Con su altivez. Con su
formidable decisión de vencer. Son muchos gendarmes, hombres probados (...)
Para cada revolucionario hay siete gendarmes. Pero éstos tiran a cubierto. Por
no perder las ventajas de su posición disminuyen la justeza de sus disparos.
Atacan a la defensiva. En cambio los Kennedy no tienen nada que cuidar. Están
bien ocultos tras su armadura de carne. Disponen de todo su poder combativo. Y lo
gastan”.
Más adelante, Rodríguez dice que
“van varios minutos de pelea. Los sitiadores han hecho cien disparos. Los
Kennedy, siete. Con ellos voltearon seis gendarmes. Excepto el enemigo que
recibió dos proyectiles en el pecho, todos fueron heridos en la frente. El
batallón de los cuatro sigue ileso. Los atacantes ven diezmar sus fuerzas”.
El Gobernador de la provincia
de Entre Ríos, Luis Etchevehere, siguiendo órdenes
del Estado nacional manda a reprimir la asonada por agua, tierra y aire. Siete
aviones de guerra lanzaron sus bombas sobre el monte paceño: “Todo tiembla y
cae, excepto los Kennedy”, cuenta la leyenda.
“Lo doloroso es que pájaros y
árboles son del mismo suelo. Sobre tierra Argentina cayeron las primeras bombas
de la cuarta armada. Iban contra cuatro patriotas”, señala Yamandú.
“Ave María Purísima” es el saludo
de los tres hermanos cuando se encuentran con los hogares de paisanos, al huir
hacia el sur correntino para llegar a la República
Oriental del Uruguay. Cruzan los arroyos Tacuaras y Yacaré, llegan
al Paso Cejas, atraviesan el río Guayquiraró hacia Monte Caseros.
A pesar de la vigilancia y el
control de las fuerzas armadas, los hermanos logran romper el potente cerco ya
que “Corrientes parecía un campamento militar”.
La diferencia es que los Kennedy
tienen compañeros y los dictadores servidumbre, comenta la historia popular.
Esa historia con mayúsculas que a veces se escribe en los libros. Esa historia
que nos ayudará a encontrar nuestras raíces para forjar una sociedad mejor.
Homenaje a los hermanos
Kennedy
El 5 y 6 de enero de 2007 se
realizó en La Paz la primera jornada de revisionismo histórico,
organizada por el Centro de Estudios Históricos Arturo Jauretche (CEHAJ) y la Dirección de Cultura de la
ciudad.
Las jornadas se realizaron en la
primera semana del año ya que en ese momento se cumplió el 75º aniversario de
la rebelión de los hermanos Kennedy producida en el año 1932.
El coordinador del Cehaj, Marcelo
Faure, comentó en esa oportunidad que "el revisionismo histórico es una
corriente importante que tiene sus matices pero que intenta poner en crisis la
historia oficial, basada principalmente en los textos de Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López".
También dijo Faure que "el
centro de estudios se denomina Jauretche no
por casualidad; el Vasco fue uno de los fundadores de la agrupación Forja, un
nexo entre el yrigoyenismo y el peronismo, dos importantes movimientos
populares que piensan con cabeza propia los problemas nacionales y
latinoamericanos".
"Jauretche es uno de los
referentes de esta corriente de pensamiento y su figura estará sobrevolando las
Jornadas de historia en enero".
Ese día el historiador Norberto
Galasso envió una carta de reconocimiento a los revolucionarios
que se alzaron contra la Década infame.
El testimonio oral vino de la
mano de María Elena Franchini Kennedy, sobrina de los revolucionarios y tenaz
defensora de la causa de sus tíos.
El 6 de enero se homenajeó a
Mario, Roberto y Eduardo Kennedy, en el 75° aniversario del levantamiento
yrigoyenista en contra de la dictadura de Uriburu, en la oportunidad se plantarán tres
árboles nativos en el parque Berón de Astrada.
Los Kennedy del Sur
El libro fue publicado por
primera vez en 2005, y debido a que la obra fue premiada por la Universidad
Nacional de Entre Ríos, se realizó una segunda edición. En esta segunda edición
de Simurg ediciones, de Buenos Aires, el autor agrega el Romance de los Kennedy
que a su entender "resignifica" la novela y que en la primera edición
no había sido incluido por una cuestión de requisitos del concurso en cuanto al
número de páginas. González Rebolledo investiga durante 10 años, aprovechando
que sus vacaciones de verano transcurrían en general con una estadía en las
afueras de La Paz con su familia, esta historia que había estado muy velada,
busca datos en la oralidad, en los diarios de la época, en parientes y personas
allegadas de algún modo a quiénes formaron parte de esa patriada que lideraron
"los locos Kennedy" como decían en general las fuentes consultadas, y
este iba a ser el título de la novela, pero luego, pensando en cuán colonizados
estamos como para saber más de los Kennedy del norte que de estos paisanos
nuestros, demócratas por convicción y arrojo, resolvió titularla: Los Kennedy
del Sur
La obra es una ficción, tomando
como referencia histórica la revolución de los hermanos Kennedy, realizada el 3
de enero del año 1932 en La Paz, Entre Ríos. Los Kennedy eran productores
rurales y deciden ir en contra del gobierno de facto, en aquel momento, de José
Félix José Félix Uriburu. Este había sido el primer militar que había derrocado
a un presidente civil, elegido por el pueblo, que fue Hipólito Yrigoyen, y
frente a este hecho los Kennedy se levantan en La Paz, articulándose en una serie
de levantamientos a lo ancho y a lo largo del país, pero que fracasan en todos
los demás lugares, y solamente ellos llevan adelante la lucha armada hasta las
últimas consecuencias.
Denominan "Hermanos
Kennedy" a la ruta de ingreso a La Paz
Ordenanza 890/09.
El 23 de marzo de 2009 el Concejo
Deliberante de la ciudad de La Paz (Entre Ríos) denominó la ruta de ingreso a
la ciudad "Hermanos Kennedy" (proyecto presentado por el concejal
Hugo Segovia). A raíz de la iniciativa del HCD, el 20 de noviembre de 2009 por
la tarde se inaugura una placa en el arco de acceso a la ciudad. El acto es
convocado por los familiares de los 3 revolucionarios; adhieren el Municipio
local y el CEHAJ.